Los Límites del Crecimiento en la Psique
Iñigo Alvarez de Toledo, MSc
CONAMA 7 ( Congreso Nacional de Medio Ambiente 2004 ).
La expresión “desarrollo sostenible” satisface a todas las partes, motivado fundamentalmente por la posibilidad de cada uno paraenfatizar la palabra que más le interese de estas dos, ya de por sí ambiguas.
El que quiera mejorar las condiciones económicas de una comunidad coincidirá con el que a su vez quiera ver crecer sus negocios en preferir “desarrollo”, procurando que sus beneficios se sostengan o incrementen durante el mayor tiempo posible. El preocupado por la pérdidad de biodiversidad, el debilitamiento de los ecosistemas o el cambio climático pondrá el énfasis en lo “sostenible” ,ecológicamente, de la actividades humanas.
Es posible que la felicidad de la expresión, reflejada en el amplio consenso que suscita, haya sido causante del reducido uso del concepto, anterior en su generalización, de “límites del crecimiento”, popularizado en los 70 por el Informe del Club de Roma. Éste nos pone en guardia no sólo frente a la ilusión de aspirar a un crecimiento económico eterno, sino frente a como es medido en las cuentas públicas.
Pero hay una dimensión de la idea de “límite” aún menos generalizada, que plantea la historia de la psique humana y la psicología profunda actual:
1.
Occidente conquista el mundo, y sin embargo – por primera vez en la Historia- no hay épica, no hay héroes ni mitos; al contrario, estamos fascinados por las culturas primitivas y rurales. En lugar de mitos y narraciones nuestra sociedad produce cosas.
2.
En realidad si hay mito, y es el de un fatal futuro: la sucesión de las generaciones como una cadena de degeneraciones hasta llegar, en el futuro, al punto más bajo de la Humanidad.
(Blade Runner, Matrix, mutaciones genéticas..)
3.
Nuestro sistema nos produce culpa y dudas, y sus logros se viven como derrotas de la Humanidad. Por ello el pacifismo y el ecologismo –como movimientos sociales- se dirigen a su propia sociedad, envuelta en sentimiento de culpa.
4.
Tenemos una forma de vida que, de hecho, no se ama a si misma, lo cual se manifiesta con las muchas acciones auto-destructivas en la sociedad, como las altas tasas de suicidio.
5.
Racionalmente describimos nuestro sistema como beneficioso, pero inconscientemente –donde se percibe su “moral”- como destructivo, lo cual nos provoca un conflicto interno permanente.
6.
Inventamos el exceso para conseguir la infinita beatitud que pertenece a los dioses: el crecimiento ilimitado es prerrogativa suya (“cresco” –misma raíz de “creo”- = crecimiento), pues implica un curso de la historia sin límites y la inmortalidad del colectivo humano.
7.
El crecimiento, que ahora nos parece la vida misma, es sólo una de sus metáforas. De hecho, es una ingenua metáfora de la inmortalidad.
8.
Estas expectativas no proceden de los orígenes de la cultura occidental. El Mito del Crecimiento Permanente tiene su origen en la “rotura” del principio de moderación de la Grecia Antigua, que debió acontecer paulatinamente con el predominio ateniense derivado de las guerras contra los persas.
Tal principio, cercano al oriental del desapego, considera como proceso histórico virtuoso el que implique la vuelta a los límites adecuados y la restauración del orden natural.
En la Grecia Antigua el papel de la diosa Némesis era castigar el exceso y arrogancia humana (“hybris”).
9.
Cuando toda sensación de límites es dejada atrás, intuimos la existencia de una zona de terror –similar al sentimiento que tendrían los antiguos frente a sus despiadados y poderosos dioses.
Pero ahora no hay poderes supremos que nos frenen, ni méritos que posibiliten absolución.
10.
La muerte, en nuestra era, es lo negativo y conviene ignorarla. La vida, privada de su polo contrario, pierde su significado cualitativo y facilmente se transforma en un proceso de acumulación cuantitativa
La muerte, siendo el prototipo del límite, es reprimida, como evitada es la vejez.
11.
Nuestra civilización es seguramente la primera en la Historia sin conciencia de sus límites, por tanto la primera que cree ser inmortal.
12.
Sin embargo, todo concepto o mito integrado en nuestra cultura y psique tiene su opuesto en el inconsciente.
La psique se mantiene igual a como siempre ha sido, y no puede ignorar que la muerte y la intuición de lo divino pone límites a la vida y en la vida.
13.
La depresión -tan frecuente en nuestras socidades industrializadas como infrecuente en las preindustriales- es la percepción de vivir una vida sin justificación ni sentido, mezclada con un sentimiento de culpa cuyas causas son imprecisas. Refleja la supervivencia de la muerte que negamos y del alma que devaluamos.
14.
La Ciencia, aparentemente predominante, nos da argumentos que apelan a la razón, como “lo racional es no tener más de dos hijos”; pero frente a estos está “creced y poblad la Tierra” orden que actúa en el nivel mítico y apela al fondo del corazón, mientras que el anterior no toca nada sensible del ser.
“La avidez, representada por la loba, cuya siniestra y nefasta influencia domina los tres Cantos desde el inicio del Infierno, es el príncipe de los vicios; manda a la ruina al mundo entero, y es la causa primera de la destrucción de la civilización cristiana”.
Referencias
Luigi Zola : “Growth & Guilt. Psycology and the Limits of Development”, Routledge, 1995.
Guido Rossi : “Dante tra Due Fuochi” en “La Nostra Commedia”, Corriere dell Sera, 2004.
Carl G. Jung : “El Hombre y sus Símbolos”. Caralt
Joseph Campbell : “The Hero with a Thousand Faces”, Fontana Press, 1993
Meadows et. al.: “A Report for the Club of Rome Project on the Predicament of Mankind”. Universe Books, 1972.
Wolfwang Sachs et. al. : “The Development Dictionary” Zed Books, 1992.

